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miércoles, 8 de febrero de 2012

L'euro

Entre los videos de "merci professeur !", me llamó la atención uno dedicado al 'euro'. Y es que la pregunta que plantea la chica sobre la liaison con la palabra 'euro' me recordó que yo me había planteado la misma cuestión. Buscando un poco, encontré el mél que envié desde Francia el 26/10/2003. Lo reproduzco porque me parece interesante comparar las posibles explicaciones a este fenómeno.

"Hola!!! Este fin de semana también estuve en París invitado por una profesora y tuve oportunidad de hablar con ella y su familia y sobre todo de escuchar su pronunciación. Antes que nada aclaro que tanto esta profesora como su hermana son de origen español, pero viven en Francia desde los siete y seis años respectivamente. La profesora vive actualmente en Normandía pero se crió en la banlieue parisienne. La hermana sigue viviendo en la banlieue.
Pues bien, la hermana pronuncia constantemente una 'e muet' final de frase: "gar dy Nore" (gare du Nord), "il fo prãdr le bulvare" etc. Por lo general se trata de una 'r' final pero también con la 'l'.
Otra: me dijeron (ambas) que nadie pronuncia ¡désuétude' con [s] y que 'médecin' se pronuncia con 'e fermé'. Es más: al parecer los alumnos de Normandía lo pronuncian con 'e ouvert' y la profesora se los corrige como una falta.
Otra cosa que me había llamado la atención hablando con un preceptor en Normandía es que no hacía la liaison en "cent euros". Le pregunté a la profesora cómo lo pronunciaba ella y me dijo que tambien sin liaison. Le pedí que le buscara una explicación a esa pronunciación y me dijo lo siguiente (aclaro que es su interpretación: ella pronuncia así porque al parecer todo el mundo lo pronuncia así, pero bueno, como yo no entendía por qué no hacían la liaison le pedí que pensara por qué podía ser): cuando la moneda era el franco, evidentemente no se hacía la liaison, pues "francs" empieza con consonante. Cuando cambió la moneda, la gente reemplazó "francs" por "euros" pero dejó intacto el "cent". Lo curioso es que sí hacen la liaison con "deux euros", por ejemplo. Me dijo que esto puede deberse a una analogía con otras expresiones, como 'deux oeufs'. Ahora bien, pregunté yo: por qué no hacen la liaison en 'quatre-vingts euros'? Respuesta (y acá empieza para mí a hacer agua su teoría): porque es el mismo caso que 'cent'. No pasa como en "deux euros" porque no es habitual pronunciar quatre-vingts oeufs'. Pero entonces no entiendo por qué sí hacen la liaison en 'deux cents euros'. Bueno, como ya era abusar de su paciencia no seguí insistiendo, pero aunque no logra convencerme del todo, su explicación al menos me parece interesante... que piensan ustedes? alguien tiene alguna otra explicación?
Saludos...
Andres"

jueves, 12 de enero de 2012

Cenicienta y el zapatito de cristal

Si se le preguntase a l@s chic@s (y no tan chic@os) que aman la historia de Cenicienta: ¿quién es el autor del cuento? probablemente nos respondan: Walt Disney.
No habría de qué asombrarse: lo sorprendente hubiese sido que respondan Charles Perrault. Sin embargo, ninguna de las dos respuestas sería correcta del todo. Les contes de Perrault no son en realidad cuentos inventados por Perrault sino que el escritor llevó a la literatura cuentos de tradición oral, de la misma manera que Walt Disney llevó al cine un cuento literario.
Perrault bautizó al cuento "Cendrillon ou la petite pantoufle de verre" (Literalmente: Cenicienta o la pequeña pantufla de vidrio). Notemos que, en comparación con la versión que nosotros conocemos, hay al menos dos palabras que llaman la atención: pantoufla en lugar de zapato y vidrio en lugar de cristal. Digamos que lo que caracteriza a la pantufla es que carece de talón, a diferencia del zapato. Esto puede explicar por qué Cenicienta pierde su calzado al bajar las escaleras. Con respecto al material, el vidrio es de menor calidad que el cristal: no tiene su transparecia y se caracteriza por ser muy quebradizo.
¿Por qué Perrault utilizaría un calzado y un material tan poco elegantes para vestir a una princesa de ensueño? La respuesta, aparentemente, hay que buscarla en la tradición oral.
Según Balzac, el cuento de tradición oral hablabla de Cendrillon ou la pantoufle de vair. El vair era un material reservado para las clases sociales más altas, es decir que su elección concuerda perfectamente en el cuento de Cenicienta. Pero el uso de este material, muy preciado entre los años 1300 y 1500, fue perdiendo vigencia y para la segunda mitad del siglo XVII, época en la que Perrault redacta la versión escrita del cuento, la gente ya no relacionaba vair con la piel de ardilla. Ahora bien, tanto vair como verre se pronuncian exactamente de la misma manera. En la tradición oral, entre la gente que no sabía leer ni escribir, se identificó la pronunciación [vεr] con un material mucho más frecuente para la época: le verre.
Pequeña decepción tal vez para l@s amantes del cuento que debería llamarse Cenicienta o la pantuflita de vero.

domingo, 8 de enero de 2012

El unicornio y la licorne

Es común que la misma palabra tenga géneros diferentes en español que en francés. Por ejemplo, en español decimos una agenda (femenino) pero en francés un agenda (masculino). Hay tal cantidad de ejemplos que sería imposible citarlos a todos. Queda claro que las cosas no tienen "sexo" y por lo tanto la utilización de uno u otro género es más bien arbitraria, una exigencia de lenguas que, como el español y el francés, han prácticamente eliminado el uso del neutro latino.
Un poco más curioso podría ser el caso de los animales, puesto que en ellos sí se puede distinguir entre sexos. Aun así, sigue sin haber coincidencia: en español decimos una rata (femenino) y en francés un rat (masculino); en español decimos un ratón (masculino) y en francés une souris (femenino). Está claro que esto se da en casos donde, para el común de la gente, es muy difícil distinguir entre macho y hembra.
Un caso curioso es el de un animal fabuloso: en español decimos el unicornio (masculino) y en francés, la licorne (femenino). ¿Por qué existe esta diferencia de visión sobre un animal imaginario? La respuesta es bastante curiosa.
Empecemos diciendo que en francés antiguo unicornio se decía ¡¡unicorne!! Es decir que se trataba exactamente de la misma palabra. No sólo eso, sino que además unicorne ¡era una palabra masculina! Pero como siempre la fonética metió la cola...
La pronunciación de unicorne es [ynikorn]. El común de la gente, que no sabía leer ni escribir, asimiló el sonido inicial de unicorne, es decir [yn], con el artículo indefinido femenino une [yn]. Es decir que estableció la siguiente segmentación del discurso:
[yneglise] --> une église
[ynekol] --> une école
[ynil] --> une île
[ynikorn] --> ¡¡ une icorne !!
Y por este paralelismo establecido a partir de la pronunciación, se creó una nueva palabra que, como por arte de magia, pasó a ser del género femenino. Pero esto no acaba acá...
Tenemos que nuestro animal fabuloso, de unicorne que era pasó a ser une icorne. Y de macho que era, pasó a ser femenino. (Cualquier parecido con la realidad...)
Si la palabra icorne con artículo indefinido daba une icorne, con artículo definido debía dar la icorne. Sin embargo, debido a otro fenómeno típico del francés, la élision, la icorne debía ser l'icorne (como l'église). Pero como siempre la fonética metió la cola...
Resulta que a esa misma gente que no sabía leer ni escribir, l'icorne [likorne] le parecía una única palabra: licorne. Por lo tanto, sabiendo que la palabra era femenina, le restituyeron su artículo definido para dar lugar a la licorne.
Este fenómeno de amalgamar el artículo al sustantivo es muy común en español. Por ejemplo, en árabe qutun significa algodón. De qutun surgieron las palabras coton del francés y cotton del inglés. Ahora bien, en árabe, la palabra qutun precedida de su artículo era al qutun (le coton). En español, el artículo al fue amalgamado al sustantivo: al qutun devino algodón. Luego, como con la licorne, se le debió agregar un nuevo artículo para dar el algodon (literalmente ¡¡le le coton!!)

sábado, 7 de enero de 2012

El francés y la cedilla

Uno estaría tentado a decir que no hay nada más francés que la cedilla. De hecho, la misma palabra français se escribe con cedilla. La vemos desde nuestras primeras lecciones (leçons) de francés: ça va?
Sin embrago, la cedilla no es un invento francés. De hecho, el francés lo tomó ¡del español!
Digamos para empezar que cedilla es un típico diminutivo español: cigarrillo, cerilla, chiquillo, natilla... ¿Y de qué es diminutivo cedilla? Pues de ceda, que es otra manera de decir zeda, que es otra manera de decir ¡¡zeta!!
Tenemos entonces que la cedilla es un zeta pequeña. ¿Para qué servía? Pues como ya sabemos, la letra c se pronuncia s delante de e o i (cena [sena], cine [sine]) pero se pronuncia k delante de las otras vocales (casa [kasa], color [kolor], cuna [kuna]). Digamos para ser más precisos que la c delante de e o i se pronuncia como una s en América, porque en España se pronuncia como una z. De hecho, la c y la z son complementarias: se utiliza z delante de a (zanahoria), o (zorro) y u (zumo) pero nunca delante de e o i (con excepción de zeta y zinc). Por otro lado, la c sólo tiene sonido de z delante de e o i pero nunca delante de a, e y u, donde se pronuncia como la k.
La c del latín se pronunciaba siempre como una k, independientemente de la vocal que siguiera (Cicero [kikero]). Pero con el tiempo, delante de e y de i pasó a tener un sonido africado: ts (como la z de pizza).
Para indicar entonces que la segunda c de cabeca debía pronunciarse como la z de pizza y diferenciarla así de la primera c, se le agregaba una zeta pequeña debajo: cabeça. Con el tiempo, el sonido africado se reduce a z en España y a s en América.
La cedilla desaparece del español pero se continúa usando en otras lenguas como el portugués, el catalán (p.e. el Barça) y el francés.
Podemos decir entonces que ¡no hay nada más español que la cédille!

La pronunciación de la X en francés

Suele suceder que una misma letra se pronuncie de maneras distintas según el contexto. Por ejemplo, la c se pronuncia como una k en casa [kasa] pero como una s en cena [sena].
La x en francés es un caso interesante. Se pronuncia igual que en español por ejemplo en taxi [taksi], es decir como si se tratase de dos consonantes: ks.
Pero en las palabras que comienzan con ex- y continúan con vocal, la x se pronuncia [gz]: exact [egzakt].
La condición de consonante doble de la x explica por qué las palabras que comienzan en ex- se escriben sin acento: école / exact. La diferencia se ve en la transcipción fonética ya que lleva acento agudo la e que está en final de sílaba en el escrito y en el oral (Para aprender las reglas de acentuación en francés, véase el Anexo 1 del libro Conjugar en Francés.) Si bien la e parece final de sílaba en ambas palabras, al separar en sílabas sus transcripciones fonéticas observamos que la e de exact no es final de sílaba en el oral: [e-kol] / [eg-zakt].
Sin embargo, la x no es una consonante doble en todos los contextos. En los números, por ejemplo, la x final se pronuncia como una s en six [sis] y dix [dis]. Esto es doblemente llamativo: primero por no funcionar como consonante doble pero segundo porque la regla general del francés establece que la x final de palabra no se pronuncia: faux [fo]. La excepción la da el caso de liaison donde la x final que normalmente no se pronuncia pasa a pronunciarse [z]: faux ami [fozami].
¡Pero esto no es todo! En el caso de dix-huit, la x se pronuncia [z] incluso si no es un caso de liaison (Recordemos que ésta se produce con una consonante final que normalmente no se pronuncia, pero como ya vimos ¡la x final de dix sí se pronuncia!). Que no se trata de un caso de liaison lo prueba el hecho de que en dix-neuf la x también se pronuncia [z] ¡aun cuando la segunda palabra no comienza con vocal!
Hay además otro caso en francés donde la x se pronuncia como una consonante simple y adquiere el sonido de una j, ¡sonido que no existe en francés! Es el caso de la palabra xérès.